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Fotografía

Antonella Torti: Que la fotografía sea siempre un juego

Si la fotografía es una entrada al mundo de los recuerdos, las de Antonella Torti nos llevan por recuerdos de sueños nostálgicos y cálidos, donde la naturaleza y sus delicados colores se mezclan con la mirada humana.

Antonella tiene 32 años y ha vivido en diferentes partes de Chile, como Temuco, Villarrica, Vallenar, Copiapó y Chiloé (donde vive actualmente), lugares que le dieron una amplia visión de distintos paisajes que plasma en sus fotografías.

¿Recuerdas cómo empezó tu camino en la fotografía?

 

Recuerdo que siempre tenía una cámara a disposición. Los abuelos, los papás, los tíos… todos tenían cámara y cuando nadie me veía, sacaba una foto a escondidas. Mi mamá siempre fue muy fotógrafa y hacía muchas fotos familiares, tenía muchos álbumes y los cuidaba mucho, además de la cámara de video. Viajes, paseos, comidas, todo lo registraba. Crecí mirando esos álbumes, las fotos y los videos de mi mamá. Cuando cumplí 13 años me preguntó qué quería de regalo de cumpleaños y me pasó una revista de electrodomésticos y tecnología. Yo sabía que quería mucho una cámara y se la pedí. En ese tiempo no existían las cámaras digitales o recién estaban saliendo al mercado. Le pedí la cámara más automática y análoga. Cada billete que tenía era para comprar un rollo y para revelar.

¿Qué cosas te inspiran como artista?

Actualmente considero tres puntos importantes. Uno es la naturaleza, siempre una de mis primeras y grandes inspiraciones, es como una sensación tan majestuosa que me hace estar en un silencio profundo y en conexión con lo espiritual. Estar en la naturaleza me hace entrar en un estado de meditación, de otra manera no podría fotografiar.

La segunda son los sueños. Todos los mundos oníricos y difusos en mi fotografía nacen de los sueños. Los sueños siempre han sido importantes para mí, traen mensajes, imágenes nuevas, viajes y además emociones extrañas, son muy inspiradores. Desde chica mis sueños son muy lúcidos. Tengo un cuaderno para anotarlos, trato de hacer ese ejercicio, de alguna forma los sueños me enseñan que otros mundos son posibles y vivo con esa convicción. Una vida de día y otra de noche, algo que se puede demostrar de distintas maneras, y una es la fotografía.

Y la tercera es la niñez. La niñez y lo “infantil” tiene que ver mucho con lo onírico. Esa etapa de la infancia en la que uno está como etéreo y la diferencia entre la realidad y el sueño es difusa. Trato siempre de volver a ese lugar. Los cuentos, el realismo mágico, la manera en que uno siente el mundo cuando es niño, libre, sin límites y prejuicios. Que la fotografía sea siempre un juego, la cámara es un juguete.

¿Qué técnicas usas para lograr el efecto onírico que transmiten tus fotografías?

He ido aprendiendo de a poco, con el error. El error es lo que hace la diferencia. Comencé a hacer múltiples exposiciones cuando revelé un rollo y me salieron tres fotos juntas, le pregunté a un profesor que había pasado y me explico una técnica para hacerlo intencionalmente con la cámara. Desde ahí comencé. Lo análogo enseña mucho con el error… Desde la toma fotográfica hasta cuando revelas hay técnicas infinitas para jugar. Cuando hay errores y te gusta comienzas a investigar ¿por qué pasa esto? ¿por qué la fotografía resultó así? y después de eso, cuando lo entiendes, lo usas.

A veces abro la cámara un milímetro de segundo cuando el rollo está puesto para que entre la luz y lo vele, o pongo los rollos en el congelador. Otras veces remojo los rollos en vasos de vino, cerveza o agua con limón… se remojan un rato, y tengo que esperar al menos dos semanas para que se sequen y poder usarlos; hay muchas técnicas y los resultados: impredecibles. Con las cámaras digitales no soy muy exquisita, no es la más cara ni la más profesional la que me tienta. Pero que tenga la opción de doble exposición es muy importante. Tanto las dobles exposiciones análogas como digitales son hechas en el momento, no uso Photoshop. En la toma elijo los contrastes y las figuras.

¿Cómo es hacer fotografía desde Chiloé y cómo tu entorno se refleja en tu trabajo?

Chiloé siempre ha sido atemporal. A veces me gusta imaginar que hay una especie de barrera dimensional transparente que rodea el archipiélago. Todo se siente distinto, el tiempo, la gente, el ritmo, el paisaje, los verdes, los bosques. la lluvia interminable. Y es verdad que la gente dice que Chiloé es místico.

La mitología y el cuento son factores super importantes e influyentes en mi obra, diría que es la raíz. Crecer con el mito y el cuento boca a boca, la magia y la cosmovisión que están tan presentes en la gente, en la cultura, en la investigación, en el mercado y el marketing, se usa muchísimo porque está vivo. La gente de acá lo tiene en la sangre y se traspasa porque es cotidiano. Hay códigos y símbolos que están en el inconsciente colectivo y todo eso se ha ido apoderando de mis trabajos naturalmente. Es una identidad amada por los antiguos y los nuevos. Cuando nos identificamos con nuestra identidad ésta es capaz de perdurar porque no para de esculpirse, sigue viva porque trabajamos con ella.

Si te gustan las creaciones de Antonella, no dejes de visitar y comprar sus obras directamente en Onda Market, ¡y así estarás apoyando el arte chileno!

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